CRÓNICA 3 O CRÓNICA DE LOS DESASTRES Y LOS RUMORES
Es la duodécima caravana que organizo y nunca había vivido esta situación.
Viajo con un billete trucho que me vende de estraperlo una agencia mejicana. No tienes derecho ni a respirar, solo subes si hay sitio y si el avión vuela.
Yo lo consigo a la primera después de varios días averiguando cuando salen los aviones de Barcelona. Llego el último y consigo el mejor asiento de toda mi vida. Entro por los pelos, pero viajo -algo que no les pasa al resto de la expedición-, mis compas se pasan dos días tirados en el aeropuerto del Prat haciendo picnic y dormidas imposibles delante de un mostrador fantasma. Allí nadie aparece, los aviones no vuelan y Aena no sabe no contesta. Casualmente son fiestas y la oficina central en Madrid no funciona.
Cuando van cerca de 20 horas en el limbo aéreo decidimos posponer la misión, no hay ganas ni fuerzas para seguir en el aeropuerto.
Pero la caravana ya estaba en marcha, yo ya había pasado antes por el caracol, saludado a los compas : las bromas de rigor, el ojo que se me cae y la compa de la junta de buen gobierno que se echa las manos a la cara, más risas. Paramilitares paseándose a plena luz del día armados hasta los dientes por la puerta de caracol. Besos, abrazos y de vuelta a Palenque a la espera de que llegue el resto del grupo y la junta de buen gobierno conteste al plan de trabajo.
Pero mi gente no llega y empiezo a movilizar a todos mis contactos chiapanecos para salvar la situación; gente que conozco por el camino, amigos clown, los letrineitors . Nada, no soy capaz de remontar la situación, para cuando llego al caracol a reportar que no es posible de momento la caravana ya llevo varios días oyendo el mismo rumor: están vaciando los caracoles de extranjeros... pero a nosotros no nos habían dicho nada, así que pensé que en la zona norte -tan distinta como siempre- no pasaría nada. Pero esta vez no, hoy la junta confirma mis temores: no tienen la respuesta -que en estos casos es como decir que no-, no habrá celebración del primero de enero y, lo mas extraño, no encuentran nuestras cosas para que yo las revise.
Me despido, más risas y palabras sentidas, pero me voy con la conciencia clara que este 1.° de enero algo empieza a moverse en Chiapas. En ningún caracol se celebra el levantamiento zapatista, solo en San Cristóbal empieza el 30 un foro internacional para debatir con intelectuales del más alto nivel de la izquierda antisistema del continente.
Para allá me voy con un sabor a 1994 en la boca, a aquella madrugada cuando el “ya basta” zapatista despertó al mundo. No sé si esta vez los indios tomarán las calles de San Cristóbal o simplemente se preparan para otra nueva forma de lucha. Lo que si presiento es que de nuevo no toca ser observadores privilegiados de hermosas páginas de la historia mejicana y de la esperanza en el mundo.
Iván Prado